Qué ocurrió con Beltza tras la guerra civil
Pío Baroja detalla en D.A. (1918) lo que -según él- el destino deparó a los componentes de la partida: Así, Praschcu fue fusilado por Montserrat; el corneta de Lasala fusilado también por los carlistas; Ollarra, el gallo se une a Cabrera a favor de Alfonso XII; Garmendia, el estudiante de Lazcano vive en Francia; Portueche es cura en París; Caperuchipi emigra a Argentina; Arroschco se hace pelotari; el lechugino reside en Vera; Egoscué fusilado por Santa Cruz; Soroeta muerto en la batalla; y Beltza, desaparece.
Peor suerte le asigna un documento hallado en el archivo del ayuntamiento de Oyarzun "Comunicación de la autoridad militar para que se haga constar la muerte del cabecilla carlista, apodado Belcha"
Según el relato familiar, Beltza cruzó la frontera de Francia tras la derrota carlista. El Rey, tras prometer "volveré", cruzó la frontera de Arnéguy el 28 de febrero de 1876. Desde Francia nuestro bisabuelo hizo llamar a su novia, Josefa Francisca Muguerza Yriarte de Albiztur, nuestra bisabuela, para casarse. De este matrimonio seguimos buscando detalle en los listados de matrimonios de Francia.
Tras su vuelta a España se establecerá definitivamente en Vizcaya. Sus hijos nacen en Albiztur (1877), Beasain (1880) Plencia (1883), Erandio (1887) y Sestao (1889 y 90), donde se acaban de fundar los hornos en 1888. A través de las partidas de nacimiento de sus hijos podemos averiguar algunos datos.
En 1877 en la partida de nacimiento de su primera hija, María Custodia, ante el juez de Albiztur, Francisco afirma tener "cuarenta y cuatro años cumplidos" (aunque tiene 39). Residen en el barrio de Ergoena, en Albiztur. Aunque no señala su profesión, indica la de su mujer y los padres de ambos, todos labradores. El apellido Mendiaraz de su madre aparece como "Mendiá". Los padrinos son Francisco Ignacio Arrúe, labrador y Juan José Oñaederra, natural de Azcoitia y de profesión organista.
En 1880 está en Beasaín, donde nace su hija María Micaela.En esta partida se declara "confitero, domiciliado en la calle Mayor, nº 9". Su esposa se dedica "a las ocupaciones de su sexo". De los abuelos sólo sobrevive Dña. Dolores Yriarte que vive con el matrimonio. ¿Habrían dejado el caserío de Albiztur? Es posible. Los hermanos varones Muguerza Yriarte deciden dejar España rumbo a Ecuador, donde viven sus descendientes. Los testigos son Martín Lasa, beasaindarra , confitero también y domiciliado en la calle Mayor, nº 3 y Manuel Otegui, natural de Isasondo, portero y domiciliado en la casa concejil.
En 1883 están en Plencia (Vizcaya). Allí reside su hermano Jose Martín casado con Donata Laucirica. De allí sabemos que los de la farmacia Arámburu son parientes, y con ellos pasará la guerra civil del 1936 un nieto de Beltza de 6 años. Otro nieto, su hermano, era capitán del tercio de requetés Nª Sra. de Begoña. Un nieto de José Martín, Gumersindo Larrabe Arámburu era concejal en esas fechas.
En 1887 en Erandio (Vizcaya), donde viven, nace una hija a la que llama Donata, como su cuñada de Plencia. Como testigos ante la alcaldía, Ignacio de Aurrecoechea, carpintero y Eusebio Berreteaga, cestero. Ambos firman "haciendolo otro por el declarante que dijo no saber".
Cuenta entonces 47 años (Francisca 32) y es jornalero.
En 1889 ya están en Sestao (Vizcaya). En 1990 hace constar que es jornalero de 51 años y vecino de Sestao en la partida de nacimiento de su hija Filomena, en la calle La Vizcaya, 48 2º. Sólo vive la abuela Dolores, con 93 años, en Deusto. Testigos Asensio Lesaca, jornalero y Joaquín Trabenca, alguacil.
Nuestro Tío Juanito
Existen asimismo referencias a nuestro pariente Juanito Muguerza Yriarte, nacido el 18 de julio de 1850, cura en Artadi barrio de Zumaya (Guipúzcoa), conocido por su extraordinaria fuerza. Según el relato familiar, atendía algunas pequeñas parroquias en Artadi desplazándose a lomos de un burro. En una ocasión éste se negó a atravesar un río, y Juanito resolvió echárselo al hombro y pasar el río con él a cuestas. Algún parroquiano que vio la escena difundió el relato. Todavía hace unos pocos años seguía vivo el recuerdo de este cura en esa zona de Guipúzcoa.
No puede ser otro que este Muguerza del libro La Cruz sangrienta: Historia del cura Santa Cruz de Gaëtan Bernoville (1928):
"El confidente preferido por Santa Cruz era Muguerza, el palankari de Albistur, de prodigiosas fuerzas. Con un pichet manchado de mosto (largo tubo de metal que sirve para extraer el vino de las cubas) encajado en el dedo meñique acostumbraba a poner su firma en las paredes de las tabernas. Aún hoy se muestra con respeto en su pueblo nativo una de esas originales firmas. (...) tenía en sus biceps argumentos para hacer respetar esas indiscreciones que son La Ley de la Guerra. Aquellos hombres eran la encarnación del alma vasca"
Según la historia familiar, firmaba a pulso con un pellejo lleno de vino en la pared.
"Encontrándose en Elduayen en casa de su hermana, supo la noticia de que Muguerza, su fiel amigo (...)"
Y en Historia de las Guerras Carlistas de José Extramiana (1980):
"Entre los confidentes se recuerda por su notabilísima ligereza y vivacidad de piernas, el llamado Erbiya... Pero entre todos fue extraordinariamente apreciado por el Cura el célebre Muguerza, famoso palankari de Albistur de fuerzas tan hercúleas..."
El Santa Cruz citado no es otro que Manuel Santa Cruz Loidi, el cura Santa Cruz, célebre sacerdote y guerrillero carlista guipuzcoano que conspiró contra la Monarquía liberal de Isabel II, a favor del partido carlista. Detenido y llevado a fusilar en varias ocasiones. En junio de 1873 atacó el fortín de Endarlaza, en el que fusila a los prisioneros, colmando la paciencia del Estado Mayor carlista que decide cortar toda posibilidad de superviviencia al cura. Condenado a muerte por ambos bandos, es derrotado al fin por Lizarraga, marcha a Francia pero es detenido y expulsado del territorio. Residirá en Londres y finalmente marchará de misionero a Jamaica y luego a Colombia. Murió en agosto de 1926 en su pueblo de Pasto (Colombia).
Personaje protagonista de Gerifaltes de antaño (1909) de Ramón María del Valle-Inclán
Entre 1873 y 1926 predominó una visión profundamente negativa del cura Santa Cruz, y de estas partidas guipuzcoanas, fomentada tanto desde el campo liberal y republicano -por Pirala, por ejemplo, o de manera más cruda, por Pío Baroja, como hemos visto- como desde el carlismo oficial, empezando por Francisco Hernando, que había sido secretario de Lizárraga.
Aunque de forma paralela aparecieran algunas defensas puntuales de Santa Cruz, y su memoria poseyese cierta aureola mítica en ambientes populares -materializada, entre otras formas, en canciones- la leyenda negra se impuso. A partir de su muerte tendría lugar una recuperación del personaje, que provendría primeramente, de las filas del integrismo: su lider Juan de Olazábal dio a la luz en 1928 el libro El Cura Santa Cruz Guerrillero, con numerosa información y tono hagiográfico. Comenzó La reconsideración de Santa Cruz por parte de la literatura y la historiografía carlista.
Es el protagonista de Santa Kruz Apaiza (1929) de Orixe. En él se cita un gran amigo de Santa Cruz, de nombre Muguerza, que vivía en un caserío de Albiztur.
"Ajola gutxi ala ere Santa Kruzi. Tolosan iru liberal pusilatu zitula esaten dio Lizarragak Eliori, berari berri eman gabe, bere eskubidez, eta odolzale bat zala. Liberalak bera ezin arrapatu baitzuten, aren adiskide ta lagunekin makur jokatzen ziran. Albizturko baserri batean Santa Kruzen adiskide aundi bat bizi zan, Mugertza izena. Adiskide zulako, ez bestegatik il omen zuten beltzak. Ordañak artu zituzten apaizarengandik. Goiz batean Tolosara jo zun sei mutillekin. Tolosako Zumardi txikian iru begirari edo zentinela atera zitzaizkion. Gaizki-esaka ta eskainka ta ekin-naiean asi omen ziran, eta Santa Kruzenak tiroz bere artan utzi. Tiro-otsetara zerkausi aldetik an datoz beltzak. Eriosuar aldegiten du apaizak Zumardi aundi aldera. Bidean dagon pabrikako leio betetik beltzetako batek eskupeta zuzentzen du Santa Kruzengana, ta , asmatutko ote du? —Etzun utsegingo noski, emakume batek besotik elduta saiestu ezpalio. Bidea gora Gaztelura sartu zan apaiza."
Mucho más reciente es la pastoral escrita en dialecto suletino por Junes Casenave "Santa Kruz güdülari" (1992)